VOZ. La rebelión del coro

VOZ
La rebelión del coro. El sublime retorno del Desear
“Estudiar las vidas humanas
es una de las grandes cosas para las que sirve el marxismo”
Marshal Berman
En 1982, el destacado politólogo argentino José Nun publicó un breve pero señero ensayo titulado La Rebelión del Coro (Nun, 1982). En él, Nun enunciaba su crítica al unívoco sentido de Heroicidad depositado en el Proletariado como único Sujeto Revolucionario, por parte de una oficiosa tradición Marxista Leninista.
Lo hacía, rescatando precisamente los fundamentos – eoistemológicos revolucionarios – de la filosofía de la praxis de Marx, contenida en las Tesis sobre Feuerbach. Bajo esta premisa, Nun reclamaba la urgente necesidad de comprender el valor de la subjetividad Social, en cuya praxis se articulan Juegos de Lenguaje (Nun) en perspectiva de autoconciencia (Marx), con potencial radical y crítico, ergo; de ruptura y transformación ante la dominación.
El coro, se rebela ante el sentido y el discurso unívoco del Héroe trágico griego. Deja de hacer, sentir y pensar según sus premisas. Se manifiesta como actor principal disruptivo, desbordando el orden métrico instaurado por la voz del guía. Nun llama a la tradición Marxista Leninista a escuchar al coro, a disipar aquel silencio (Nun) en que dicha fuerza subjetiva ha sido subsumida por la hegemonía.
“La hipótesis política que guía este planteo es que el mundo de la vida cotidiana de los oprimidos no es el mero espacio de la reproducción sino que se haya atravesado por múltiples puntos de ruptura con el orden dominante; y que aunque muchas veces contradictorios o parciales, estos puntos de ruptura hacen a la lógica más íntima y permanente de la lucha social. De ahí que la cabal recuperación de esta esfera de la práctica, para entenderla y potenciarla, deba verse como una decisión estratégica, a la que se liga claramente la posibilidad de construir una genuina democracia socialista.” (Nun, 1982, pág. 94)
La repentina emergencia de una alternativa de centro izquierda de cara a las elecciones presidenciales de 2026, ha concitado la reacción de un amplio espectro conservador en clave de invalidación de la opción representada por Jeannette Jara. Se invalida, bajo la premisa de “legítimo” temor respecto de la estabilidad institucional y democrática del país.
Sobre las credenciales democráticas de la candidata no nos referiremos, tampoco lo haremos respecto de la justicia y bondades programáticas. No nos referiremos a la posibilidad de una amplia coalición de respaldo pro-gobernabilidad. Tampoco al sustrato anticomunista, rayano en lo folclórico, que ha sido la jerga contante en el tráfago de críticas.
Nos referimos a una dimensión menos contingente pero no menos gravitante. Apelaremos al sustrato ideológico en que se incrusta el locus conservador. Locus desde donde surge la voz peyorativa de la derecha chilena. Un locus en donde va encontrando sede también buena parte del cameralismo de la ex concertación.
En una entrevista radial ofrecida en mayo de 2025 post primarias, Ernesto Ottone; académico y principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, junto con destacar las virtudes universales de la democracia liberal clásica y la incompatibilidad del acervo marxista leninista del Partido Comunista de Chile a este respecto, deslizaba una particular tesis cifrada en la idea de la Aversariedad Democrática, en respuesta a lo que él considera un desbordado contexto actual de instrumentalidad y polarización;
“el problema que hay hoy en chile es que, el campo de una Aversariedad Democrática está muy reducido. Es un doble peligro, El campo de la centro izquierda con convicciones democráticas profundas, está reducido a la mínima expresión, y tienes una centro derecha que está muy golpeada por la derecha extrema. Si no se refuerzan esas dos fuerzas que constituyen el campo de la Aversariedad Democrática, estamos en una situación inestable, peligrosa para la democracia.” (Ottone, 2025)
También en entrevista radial post primarias, Oscar Landerretche; socialista, ex presidente de CODELCO y profesor de Introducción al Pensamiento Económico en la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, junto con reforzar la idea de incompatibilidad del cuño marxista leninista del PCCH, además de lamentar el cambio de hegemonía de las izquierdas chilenas post estallido social de 2019, recalcaba las supuestas bases de irrealidad inscriptas en el programa económico de Jara;
“no vive en el mundo en que vivimos hoy, no vive en el mercado laboral que vivimos hoy, no vive en el capitalismo que vivimos hoy, no vive en el régimen de comercio en que vivimos hoy, no vive en el régimen de especialización que vivimos hoy… tengo un problema político filosófico bien de fondo, y tengo un problema respecto de la economía.” (Landerretche, 2025)
Un punto de crecimiento vale más que mil discursos de igualdad (Correa, 2025), agregaba en entrevista televisiva el otrora ministro SEGEGOB de la transición y actual lobista Enrique Correa, en defensa de la obra concertacionista dado el contexto socio político actual.
En julio de 2025 una editorial del diario La Tercera declaraba, de un modo más claro y directo, sus temores respecto del riesgo representado por el PCCH, dadas las orientaciones políticas surgidas en su XXVII congreso, que afirmarían según dicho medio “ver la democracia como un instrumento de liberación del pueblo… en tanto que la movilización social es la principal herramienta para generar cambios estructurales” (Críticas a definiciones ideológicas del Partido Comunista de Chile, 2025, pág. 5).
A simple vista, podría pensarse que estas visiones conservadoras, supuestamente inspiradas por cierto encomio y lucidez política, expresan legítima preocupación por la preservación de un así llamado "capital institucional", frente un prospecto social y político incierto. Podría pensarse también, que dicha reacción se cifra en emociones airadas frente a un adversario político hoy desconocido. Podría incluso pensarse que aquello proviene de la añoranza por un tiempo pasado mejor o de cierto instinto de progresividad.
Empero, en perspectiva crítica, las cosas no suelen ser tan simples. En clave crítica, se debe analizar el sistema simbólico del pensamiento conservador; en relación con la base contextual histórica del período, así como con la posición de las otras subjetividades y actorías sociales omitidas que no habitan dicho campo. Es precisamente en; la heteroglosia, la omisión, en lo no reconoicido y no dicho, en donde radica la dialéctica de las consignas conservadoras. La perspectiva conservadora es, sólo a condición del silencio.
¿Qué es lo indeclarado en toda esta monserga?; que asistimos hoy a un período crítico de entropía económica, social, política y cultural. Al agotamiento del sistema político institucional democrático, expresado en rabias, malestares y desafecciones ciudadanas que no surgen esponatenas, incomprensibles e irracionales tras los “gobiernos más exitosos de la historia de Chile” ni con el estilo social, sino desde mucho antes.
Lo concreto es que; también los sujetos sociales en silencio – dislocados, desplazados, despojados – han conformado una voz y una cultura del desborde de los márgenes instituidos del lenguaje y la política. Un ser poblado de prácticas y discursividades cotidianas disruptivas, en proyección de encausamiento orgánico en base a redes intersubjetivas, cifradas en el imaginario popular de la indignación, el despertar y la re – existencia. Un hecho consistente con;
“formas de vida, deseo y cooperación social, que no solo impugnan y resisten activamente al dispositivo neoliberal, sino que tienen el potencial de prefigurar re-existencias colectivas, imaginar y producir –participativamente– relaciones y mundos alternativos a la actual hegemonía del capital y sus históricas estructuras extractivas y predatorias, particularmente evidentes en el Chile tardopinochetista.” (Rodrigo , Raúl , Karla, & Ximena, 2022, pág. 43)
En clave conservadora, la insistente exorcización del marxismo por parte de los pro hombres transicionales no es baladí.
Bajo el agobio y empobrecimiento sistémico, el rebelde coro encuentra la glosa que despierta esa necesidad interna de autorrealización (Marx), en palabras de Marshall Berman; el poder de desear (Berman, 2002).
Referencias
Berman, M. (2002). Aventuras Marxistas (1era edición ed.). (A. Morales , & D. Castillo, Trads.) Madrid, España: Siglo XXI de España, Editores.
Correa, E. (2025). Estado Nacional. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=nXQN7VrA0_w
Landerretche, O. (2025). Landerretche critica programa de Jara: "no tiene base de realidad". Mesa Central T13. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=cogxjDYzQTU
Marx, K. (1980). Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844. (F. Rubio Llorente, Trad.) Madrid, España: Alianza Editorial. Obtenido de https://cienciapoliticauces.wordpress.com/wp-content/uploads/2018/09/marx-karl-manuscritos-economc3ada-y-filosofc3ada-ed.-alianza.pdf
Nun, J. (1982). La Rebelión del Coro. Leviatán: Revista de Pensamiento Socialista, 85 - 94. Obtenido de https://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=1028570
Ottone, E. (2025). Estamos frente a un comunismo diferente al camino histórico y a las costumbres culturales del Partido Comunista. El comunismo chileno es una excepción en el mundo. Radio Duna. Obtenido de https://www.duna.cl/programa/hablemos-en-off/2025/07/02/ernesto-ottone-sobre-las-izquierdas-hay-una-diferencia-grande-entre-las-convicciones-de-una-izquierda-democratica-y-de-una-izquierda-que-considera-la-democracia-como-un-bien-tactico/#
Rodrigo , G., Raúl , Z., Karla, H., & Ximena, G. (2022). De fracturas políticas y condiciones de posibilidad en el Chile post revuelta de octubre. Futuros en disputa y agendas de re-existencia. En G. Rodrigo, Z. Raúl, H. Karla, G. Ximena, L. Sablich, S. Victory, & N. Sticotti (Edits.), El despertar chileno. Revuelta y subjetividad política (págs. 1 - 447). Santiago de Chile, Chile: Consejo Latino Americano de Ciencias Sociales CLACSO.
Tercera, L. (20 de julio de 2025). Críticas a definiciones ideológicas del Partido Comunista de Chile. La Tercera, 5.

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